La aprendiz de Bruja
A los trece años, Kiki debe cumplir con el ritual de noviciado de bruja: dejar su hogar paterno para establacerse una temporada en una ciudad lejana, en companía de su gato negro. Este largometraje, cuarto de Miyazaki en Ghibli, sigue los esfuerzos de Kiki para hacerse un lugar en su nuevo mundo, trabajando como mensajera aérea a domicilio.
Ambientación: ciudad marítima, indeterminada pero claramente europea, a mediados del siglo XX.
Sinopsis:
Los primeros minutos, antes de los títulos iniciales, relatan la decisión y la partida de Kiki, una noche de luna llena. Lo que sigue puede dividirse en cuatro partes, más un breve epílogo tras los títulos finales:
Personajes:
Kiki y su gato Jiji son los protagonistas excluyentes. La bruja novicia es animosa y amable, pero no sin desánimos y timideces. El gato tiene una personalidad menos avasallante en la versión original, en los idiomas inglés y español acusaron sus rasgos cómicos y burlones.
Los padres de Kiki sólo aparecen al comienzo y fugazmente en el epílogo. Es de la madre de quien Kiki hereda su condición de bruja.
En la ciudad, el matrimonio de la panadería son quienes le brindan hospitalidad. Sobre todo ella, Osono, embarazada, es muy afectuosa y jovial. El panadero es el hombretón callado, aparentemente hosco pero en el fondo un buenazo.
Tombo es el muchachito de la película; fanático de la aviación, queda fascinado con la llegada de Kiki; pero sus modos atolondrados y ruidosos no facilitan el acercamiento.
También están Úrsula, la joven artista, bohemia que vive sola en una cabaña en el bosque. Y la anciana, abuela de la niña desamorada, que vive sola con su asistenta.
Puede agregarse otro personaje de importancia: la ciudad. En su conjunto (paisaje, edificios y habitantes) es una presencia viva que se impone, signo del mundo en el que Kiki debe insertarse. No parece tratarse de una ciudad real en particular, sino de un rejuntado de varias ciudades de occidente: sobre todo Estocolmo (pero también Lisboa, Nápoles y otras). La fascinación de Kiki al descubrirla es reflejo, probablemente, de las impresiones de Miyazaki, quien había descubierto Europa en una visita a Suecia, en 1970.
Como en España la palabra "Kiki" tiene connotaciones sexuales, lo han cambiado a "Nicky". Esas connotaciones no existen en América, y afortunadamente el doblaje mexicano conserva el nombre original (como lo conservamos acá).
Ambos doblajes españoles (el de España y el de México) se basan en el doblaje inglés, que añade muchos parlamentos inexistentes en el original (ese miedo a los silencios...) y transforma al gato Jiji en el clásico personaje burlón y parlanchín. Una lástima —aunque algunos lo prefieren así. Salvo esto, ambos doblajes están bastante bien, sobre todo el mexicano; pero este es el más difícil de hallar. Mención aparte merece el doblaje italiano, fiel al original japonés.
En DVD hay una sola versión legal disponible, por lo que sé, de Buenavista, con el doblaje español de España. Calidad pasable, y algunos pocos extras (los storyboards o bocetos) pero, además de los mencionado sobre la versión española, tiene uno de esos descuidos de edición al que nos tienen acostumbrados: un defecto de transferencia NTCS-PAL (25 vs 24 fps) que hace que la película resulte algunos minutos más breve; imperceptible, de todas maneras.
Kiki señaló el afianzamiento financiero del estudio Ghibli: fue el primer éxito masivo de público, la película más vista en Japón en 1989.
En lo técnico, la película continúa la línea de las anteriores, manteniendo y superando los estándares de Ghibli en dibujo, animación y escenarios.
La banda sonora es una de las más estimadas de Hisaishi, muy variada y atractiva.
Con todo, Kiki no suele figurar entre las preferidas por los fans de Miyazaki. Algo demasiado edulcarada para algunos, o (paradójicamente) falta de vuelo; aunque algunos críticos de cine (ej 1 ; ej 2) la ponen por las nubes.
A mi ver, si bien Kiki no es de las obras más logradas de Miyazaki, si flaquea algo por el lado de la trama y de los personajes, es de todas maneras agradable, y sus debilidades quedan compensadas con varios momentos muy felices.
Los más y los menos:
Trivia








